Desde muy pequeña me pasaba las tardes jugando a “vendedoras” con mis amigas. Me gustaba imaginar que tenía una tienda llena de cosas bonitas y que la gente entraba y me preguntaba por ellas, yo me armaba con la mejor de mis sonrisas y empezaba a hablar, escuchar, aconsejar…
Por otro lado siempre me ha fascinado el arte, y no solo en su notable vertiente como expresión estética cultural; sino como aquello que emerge de lo más profundo de la irracionalidad humana. Aquello que gracias al talento se puede llegar a imaginar, sentir y hacer, y gracias al trabajo y la perseverancia se llega a admirar.

Así fue como me enamoré de la idea de que vender podía ser algo más que estar detrás de un mostrador, algo más que tener una tienda llena de cosas bonitas. Me imaginé con mis ideas y mis pensamientos, con creatividad y constancia; tratando de dotar a una simple botella de agua, un coche o un detergente, de unos valores y una historia que consiguieran  emocionar.
Por eso elegí estudiar Publicidad y por eso he emprendido este proyecto, con toda mi ilusión, mis ganas y mi empeño.
Espero que os guste.
Alguien dijo una vez  “La inteligencia es el mayor obstáculo para ser feliz”.  Por eso, ¿Qué mejor que enamorarse de un Bobo?
Pero, ¿Qué es Bobo?  Bobo es un proyecto, una ilusión, un trabajo, una elección de color y de textura, es un largo proceso de selección de telas y abalorios.
Bobo es horas tejiendo con amor y cariño. Bobo son intentos y pruebas… el resultado es algo más que un complemento para tu look, algo más que un estallido de originalidad y color.
Bobo es darle tu mano, y no querer soltarle más.